“La conexión simbólica entre lo sagrado, el territorio y la vida en comunidad representa para mí la concordia”. Miler Lagos
“LA CONEXIÓN SIMBÓLICA ENTRE LO SAGRADO, EL TERRITORIO Y LA VIDA EN COMUNIDAD REPRESENTA PARA MÍ LA CONCORDIA”. MILER LAGOS
Los artistas suelen hacer uso de materiales. Miler Lagos parece conversar con ellos. Tal vez por eso sigue siendo relevante que antes de dedicarse al arte hubiera estudiado ingeniería mecánica. En sus obras hay una inteligencia silenciosa del peso, la tensión y la resistencia; una forma de entender la materia no como un soporte, sino como algo vivo. Lagos sabe cómo se comporta un material antes de tocarlo. Y quizás ahí comienza todo: en esa negociación silenciosa entre control y accidente.
Con madera, papel, libros comprimidos, resina o carbón, ha construido una obra que rara vez busca imponerse. Más bien se infiltra. Sus piezas producen la sensación de haber existido mucho antes de ser vistas, como restos de algo antiguo y al mismo tiempo futurista. Un árbol puede parecer una arquitectura en ruinas. Un bloque de libros prensados puede sentirse como una formación geológica. En el universo de Lagos, los opuestos conviven. Lo natural y lo industrial. Lo espiritual y lo tangible. Lo efímero y lo permanente.
Para la edición XV del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá, FIMSAC invitó al artista a crear la imagen oficial de esta celebración. El resultado fue El mar del grifo: una obra realizada en vaciado de resina sobre papel de algodón, que parece contener un movimiento interno, como si la superficie estuviera a punto de ceder.
En esta conversación, el artista habla de esta participación, de los accidentes que terminan convirtiéndose en lenguaje, de la poesía escondida dentro de los materiales y de esa sensación — cada vez más rara — de seguir siendo capaz de asombrarse.
El Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá cumple 15 años y usted es el artista invitado de honor para crear su imagen oficial. ¿Qué lo motivó a aceptar esta invitación y qué significado tiene para usted participar en esta edición?
Miler Lagos: Me motivó la apertura con la que este festival integra distintas sonoridades de lo sagrado, conectando geografías distantes que nos ayudan a tener una dimensión distinta del mundo. En lo personal, es un gran honor ser el autor de la imagen de esta 15.ª edición, especialmente porque como artista procuro hacer de mi trabajo un ritual donde la música converge para crear ese lugar donde lo intangible se conecta con lo tangible.
Este año el Festival gira en torno a la concordia. ¿Cómo se refleja este valor en la obra El Mar del Grifo, imagen de FIMSAC 2026?
M.L.: El Grifo es un ser mitológico representado con cabeza y alas de águila integradas al tronco con patas y cola de un león. Dos animales muy poderosos que al integrarse conectan la tierra con el cielo, en otras palabras, lo material con lo espiritual. Y así como el sonido nos conecta con lo poético, el mar nos conecta con nuestra esencia humana, esa misma esencia que nos une a la naturaleza. La conexión simbólica entre lo sagrado, el territorio y la vida en comunidad representa para mí la concordia; es esa posibilidad de vivir en armonía.
Usted trabaja con materiales como libros, papel y madera, que tienen una historia previa. ¿Qué le interesa de esos materiales y de lo que han vivido antes de llegar a sus manos?
M.L.: Me interesa entender la importancia de la memoria en la intención humana de trascender, como al administrar la evidencia del pasado podemos entender el presente y de alguna manera, proyectar el futuro. Árbol, papel y libro están ligados en nuestro ejercicio de registrar cada acontecimiento o evidencia de nuestro paso por esta realidad. El árbol allí afuera en su contexto natural es un testigo silencioso del paso del tiempo y en cada uno de sus anillos registra cada cambio; ese mismo árbol transformado en papel se convierte en el soporte por excelencia para registrar nuestra existencia y nuestros pensamientos. Por esta razón, mi interés en los impresos y a través de la escultura procuro tan solo señalar el origen, la fuente natural de la que también somos parte.
Cuando empieza una obra, ¿qué aparece primero para usted: la idea o el material? ¿Y cómo se va transformando esa relación durante el proceso?
M.L.: Mi proceso normalmente es intuitivo, sin embargo, puedo decir que es una constante negociación entre las ideas y la materia, en la que normalmente los accidentes abren la puerta a algo nuevo, a algo que me sorprende, eso que está allí en medio de lo que creo y lo que la materia me quiere enseñar. Materia que puede ser tangible o intangible.
¿Qué es lo que todavía más lo asombra como artista?
M.L.: Lo que me asombra de este oficio, es la posibilidad de sorprenderme, de entender que la poesía no solo se escribe, sino que es posible vivirla, escucharla y sentirla de muchas formas. Ella se encuentra en cualquier lugar, especialmente en eso que no planeamos.
Por Jorge Piotrowski
Sobre Miler Lagos: https://milerlagosartist.com/informacion/