Entre la memoria y el instante
Entre la memoria y el instante
El Valle de Sibundoy, en el alto Putumayo, es considerado por los pueblos Inga y Kamëntšá el corazón espiritual donde se equilibran los mundos andino y amazónico. En su cosmogonía, este valle es un territorio sagrado de origen y tránsito, un vientre de la Madre Tierra que conecta lo visible con lo invisible. En sus montañas y ríos habita el espíritu de los ancestros, y los taitas —guardianes del yagé— siguen tejiendo el conocimiento que sana y equilibra. Allí todo respira: las piedras, las aguas y el cerro. Y cuando llega el Bëtsknaté, el carnaval sagrado, el valle vuelve a encender su pulso cósmico, recordando que celebrar también es una forma de agradecer al universo.
En el marco del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá, cuya edición “Colombia es música sacra” viaja por el país tejiendo puentes entre la espiritualidad y el arte, la gira llega al territorio sagrado del Valle de Sibundoy. Allí, Sebastián Kahansy presenta Espíritu de Dios, un concierto que invita a escuchar lo invisible: una ofrenda sonora que une lo ancestral y lo contemporáneo, lo terrenal y lo divino. Nacido en el Tolima y criado en el piedemonte amazónico, Kahansy ha hecho de la guitarra un canal de transformación y de la improvisación una forma de oración en movimiento. Acompañado por Mestizo Sánchez, Juan David Cortés y Mauricio Arias, el artista propone un viaje donde el sonido se vuelve agua, fuego, tierra y aire; un espacio donde cada nota respira el pulso del presente. En esta entrevista, Kahansy comparte la raíz espiritual de su música, su vínculo con la selva y la manera en que el arte puede sanar, agradecer y mantener viva la memoria de lo sagrado.
¿Qué siente al participar por primera vez en el Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá y presentar su obra en un lugar tan simbólico como el Valle de Sibundoy, territorio sagrado para la cultura, la espiritualidad y las personas que mantienen viva la conexión con lo ancestral? ¿Qué significado tiene para usted llevar allí una propuesta que busca tender puentes entre la memoria, la naturaleza y lo sagrado a través del sonido?
Sebastián Kahansy: Siento una gran alegría al participar por primera vez en el Festival Internacional de Música Sacra, en un territorio tan importante para mí y al que debo tanto, gracias a su cultura, conocimiento y tradición. Esta es una valiosa oportunidad para continuar siendo puente entre el arte del mundo occidental y las tradiciones ancestrales, conectando sus saberes y herramientas. Me invade un profundo sentimiento de responsabilidad y gratitud al poder vivir esta gran experiencia.
Su obra parte de la idea de que la música puede ser una herramienta de sanación y transformación. ¿Cómo comprende usted ese poder sanador del sonido y de qué manera se manifiesta en el repertorio que presentará en el Festival?
S.K.: La idea de la música como herramienta de sanación nace, ante todo, en mí. En las obras que he compuesto a lo largo de estos años está plasmada mi historia de vida; la música ha sido el medio a través del cual he transformado mis tristezas y alegrías. La música —y en especial la guitarra— han sido mis grandes maestras: me han enseñado paciencia, perseverancia y dedicación. Este repertorio cuenta mi historia en la selva, expresa mi agradecimiento a la naturaleza y busca transmitir la fuerza de la alegría a través de sus ritmos y melodías
En obras como “Bendito Yagé” o “Verde Misterio” se percibe una conexión profunda con los saberes ancestrales y las plantas sagradas. ¿Cómo dialoga su música con esas tradiciones?
S.K.: Estas canciones nacen directamente en la selva, durante el proceso de preparación de la sagrada medicina. Son fruto del aprendizaje recibido de los mayores y sabedores de esta ciencia, en la cual he caminado más de la mitad de mi vida. El diálogo entre mi música y estas tradiciones representa una síntesis entre el estudio académico y el conocimiento espiritual, un reconocimiento de cómo el arte puede ponerse al servicio de lo sagrado.
¿Qué papel juega para usted la improvisación en el proceso de conexión espiritual durante sus conciertos?
S.K.: La improvisación es lo que da vida a la música. Las obras instrumentales que incluyen secciones improvisadas nunca serán iguales: cada concierto es una versión distinta, como una cascada, el fuego, el viento o la tierra en movimiento. Permanecen en el mismo lugar, pero siempre cambian. Este proceso genera una creación colectiva y espontánea, en la que, como grupo y amigos, fluimos desde cada visión y conexión con la naturaleza.
¿Qué le gustaría que el público sintiera o se llevara consigo después de vivir este concierto, donde la música se plantea como un puente entre lo ancestral y lo contemporáneo, entre la memoria y el instante?
S.K.: Me gustaría que el público se llevara una sensación de alegría, frescura, silencio e invitación a la reflexión; que perciba cómo seguimos el legado de nuestros abuelos, cómo la cultura permanece viva y se expande al fundirse con otras tradiciones y conocimientos. Deseo que la música sea un puente entre mundos, capaz de comunicar lugares aparentemente opuestos a través del lenguaje universal del arte.
Sábado, 29 de noviembre de 2025, 3:00 PM
Parroquia Catedral San Pablo Apóstol
Sibundoy, Putumayo
ESPIRITU DE DIOS. Un puente sonoro entre la memoria y el instante
Sebastián Kahansy, guitarra y voz líder (Colombia)
Mestizo Sánchez, bajo eléctrico (Colombia)
Juan David Cortés, percusión (Colombia)
Mauricio Arias, flauta traversa (Colombia)
Entrada libre hasta completar aforo
PULEP: QVA722