“Celestial barroco” en las montañas de Santander

“CELESTIAL BARROCO” EN LAS MONTAÑAS DE SANTANDER

El arte colonial hispanoamericano nació bajo la influencia directa del Barroco europeo, que llegó con la Iglesia y la Corona, y aquí se mezcló con materiales, sensibilidades y tradiciones locales hasta crear un estilo propio. En Zapatoca, el arte colonial se siente en las calles, en la arquitectura y en esa calma particular con la que se vive en la montaña. El Barroco formó parte de esa misma época y dejó su marca en templos, ornamentos y en la manera de entender lo espiritual en estas tierras. Por eso, cuando la música barroca llega a Zapatoca, no irrumpe: conversa con el lugar y se mezcla de forma natural.

Zapatoca se prepara para un encuentro que mezcla mística, patrimonio y música. En este municipio que respira tradición espiritual, el Ensamble Barroco de Bogotá presentará Celestial Barroco, un viaje sonoro que reúne a Corelli, Merula, Vitali, Vivaldi y de Visée: cinco temperamentos musicales que expanden el cielo interior de quien los escucha. La gira “Colombia es Música Sacra” del FIMSAC encuentra aquí un escenario natural: un pueblo cuyo ritmo tranquilo y memoria viva parecen hechos a la medida del Barroco y sus contrastes. Para entender mejor esa conexión, en esta entrevista conversamos con Julien Faure, clavecinista y director del Ensamble, sobre la aventura artística, humana y sonora que llevarán a Zapatoca.

¿Qué representa para el Ensamble Barroco de Bogotá ser parte de la gira “Colombia es Música Sacra” y presentarse en Zapatoca, un municipio con fuerte tradición espiritual y patrimonial?

Julien Faure: Es un privilegio participar en la gira del FIMSAC y una bella misión poder difundir la música que interpretamos por el territorio nacional, más allá de la capital, que normalmente es nuestro foco. Nos parece clave que el Festival pueda desarrollar una gira nacional, y por supuesto estamos muy complacidos de estar programados en ella para lograr cada vez más resonancia artística y alcanzar a nuevos públicos.

El Ensamble Barroco de Bogotá nació como una iniciativa de clavecinistas interesados en la interpretación históricamente informada. ¿Cómo ha evolucionado ese espíritu de investigación desde 2013 hasta hoy?

J.F.: Desde 2013, el EBB ha crecido en varios aspectos. La agrupación empezó con música para teclado de Johann Sebastian Bach. Luego abordamos repertorios de distintos países y numerosas estéticas propias de los siglos XVII y XVIII, en diversas conformaciones, desde música de cámara hasta música orquestal. También, en más de diez años de recorrido, el EBB ha podido unir y reunir a muchos músicos colombianos apasionados y dedicados a la interpretación histórica. A lo largo de estos años, el Ensamble ha compartido escenarios con figuras clave del movimiento, como pioneros de la disciplina —por ejemplo, Sigiswald Kuijken— y referentes como Andreas Scholl, Alfredo Bernardini o Leila Schayegh. Los vínculos con estas personalidades han sido de gran valor y potencia artística.

Desde 2021 creamos la Academia de Violín Barroco, con la cual el Ensamble puede formar a muchos jóvenes violinistas, preparar el futuro y tener un impacto educativo importante. Es interesante ver que el Ensamble se ha convertido en un puente entre Colombia y Europa: varios estudiantes han podido formarse fuera del país y, a la vez, el Ensamble integra a artistas colombianos que regresan tras largos procesos formativos en el exterior.

El concierto se titula “Celestial Barroco” y reúne a Corelli, Merula, Vitali, Vivaldi y de Visée, cinco compositores con personalidades musicales muy distintas. ¿Cuál diría que es el rasgo más característico de cada uno?

J.F.: Todos son compositores de gran valor y es un placer interpretar y compartir su música. Diría que Corelli era el más carismático: tuvo enorme éxito en vida, fue uno de los maestros más reconocidos, un virtuoso del violín, y su música estableció estándares para sus contemporáneos. Merula fue un innovador, muy creativo, especialmente en sus obras vocales. Vitali fue un niño prodigio y luego se centró sobre todo en la música instrumental. Vivaldi era un personaje de película, como su música: un cura que faltaba con frecuencia a sus obligaciones parroquiales, impredecible, virtuoso del violín, aunque sus contemporáneos afirmaban que no tenía gran refinamiento al tocar. De Visée era muy cercano al rey Luis XIV, fue su maestro de música y estaba plenamente integrado en la corte de Versalles. Tocaba instrumentos de cuerdas pulsadas y también era cantante.

El Barroco es un universo de contrastes: luz y sombra, orden y delirio, contención y exaltación. ¿Qué momento del programa sintetiza mejor esa dualidad y por qué?

J.F.: Creo que, en este programa, La Follia de Vivaldi contiene todos estos elementos y simboliza muy bien el estilo barroco. Es una melodía muy famosa de la época que muchos compositores utilizaron en sus obras. Vivaldi la desarrolla con variaciones y alcanza emociones muy contrastantes, incluso un toque de locura.

Para muchos asistentes será su primer encuentro cercano con esta música. ¿Cuál es la experiencia central que quieren que el público se lleve al terminar el concierto?

J.F.: Creo que algo muy interesante para el público será apreciar la especificidad de los timbres de los instrumentos de época. Los violines sonarán seguramente más rústicos, ya que están encordados con tripa. El violone, un instrumento entre el violonchelo y el contrabajo, también será una novedad. Y conocer la tiorba, tanto por su aspecto como por su sonido, será sin duda una bella experiencia para el público.

 

Sábado, 22 de noviembre de 2025, 6:30 PM
Parroquia San Joaquín de Zapatoca

Zapatoca (Santander)
BARROCO CELESTIAL
Ensamble Barroco de Bogotá (Colombia)
Carlos Torres, violín (Colombia)
Gabriela Montejo, violín (Colombia)
Sebastián Vega, tiorba (Colombia)
Juan Manuel Giraldo, violone (Colombia)
Entrada libre hasta completar aforo.
PULEP: IPU372

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