“EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA SACRA DE BOGOTÁ DIGNIFICA LA VIDA” Pedro Ruíz

“EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA SACRA DE BOGOTÁ DIGNIFICA LA VIDA” Pedro Ruíz

(2 de agosto de 2018)

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“EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA SACRA DE BOGOTÁ DIGNIFICA LA VIDA” Pedro Ruíz

El reconocido pintor bogotano habla sobre su experiencia en la creación de la imagen oficial de la 7ª edición del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá.

El maestro Pedro Ruíz es el autor de la imagen oficial de la séptima edición del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá. “Armonía” es el tema de la versión 2018 del Festival y el maestro compartió con nosotros el proceso que llevó al resultado que engalana  el FIMS Bogotá.

Nació en Bogotá el 23 de enero de 1957 y estudió Bellas Artes en  la Escuela Nacional de Bellas Artes de París entre 1979 y 1983 con el maestro Stanley William Hayter. Trabajó en la agencia de publicidad Mc Cann Erickson como director de arte.  Decide retirarse y continuar con sus labores artísticas que lo llevan en 1988 a recibir la Mención de Honor en el Salón Nacional de Artistas de Colombia. Sus exposiciones  empiezan a tomarse las más importantes galerías desde 1989 en locaciones como la Galería Gartner-Torres en Bogotá, Galería Casas-Reigner en Bogotá y Miami, Galería Snta Fé,  The  Americas Collection de Miami, el Museo de Arte Moderno de Cartagena y de Bogotá, entre otros.

En el año 2000 conforma el colectivo Nadieøpina, donde explora proyectos colaborativos que irrumpieron con las ideas más nuevas alrededor del arte contemporáneo en Colombia. En 2009 inicia su proyecto “ORO- Espíritu y Naturaleza de un Territorio”, una aproximación a la cotidianidad colombiana en medio de la coyuntura del conflicto armado. Esta exposición ha sido uno de sus mayores logros artísticos logrando exponerse en Yakarta, Tokio, Roma, Bogotá, Santa Marta, Popayán, Oaxaca, Madrid, etc.

Para 2018 el Maestro Ruiz colaboró en la imagen oficial de la séptima edición del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá. A continuación sus sensaciones tras esta colaboración y un recuento de su inmensa trayectoria.

Usted estudió en la Academia de Bellas Artes de París. ¿Cómo recuerda esos primeros años de estudio y exploración? 

Mis recuerdos de la escuela son maravillosos, una  arquitectura y un ambiente que infundía respeto a una persona que nunca había considerado el arte más que como un modo de expresión casi obligado. Muy indisciplinado, iba cuando me nacía y dejé de ir por la misma razón. Más importante fue París en general, su fiesta permanente y su gente. Eso sí me influenció.

En el 2000 funda el grupo Nadieøpina. ¿Cómo fue el trabajo con ese colectivo y cuáles fueron los resultados de las experimentaciones que allí realizaron?

Nadieøpina fue toda una experiencia; un intento de relacionarme con el arte y los artistas. Por espacio de más de seis años me vi rodeado de personas muy interesantes que abordaban el arte desde una perspectiva muy diferente a la mía. Me entregué por completo, realizamos proyectos como «En Blanco» donde nos obligamos a actuar y reflexionar de manera colectiva en cada aspecto de la propuesta o «Lugar de Residencia», que consistía en un intercambio de imágenes de nuestra cotidianidad con un grupo del Brasil que se llamaba Clube da Lata, si mal no recuerdo. Hubo muchos otros proyectos; la vida nos separó pero los recuerdos y lo aprendido permanecen ahí, son una especie de tatuaje mental.

En 2009 estrena ORO, su proyecto más importante. ¿Cómo ha ido evolucionando la búsqueda de ORO en estos diez años?

ORO no ha hecho más que crecer, en número ya son mucho más de un centenar de imágenes y muchísimas exposiciones en Colombia y en el mundo. Seguimos buscando el verdadero ORO de nuestro territorio; nuestra riqueza natural, cultural y espiritual. En mi taller y con muchas otras personas, hombres, mujeres y niños,  que nos ayudan durante los talleres de ORO VITAL. Estos talleres  toman como base nuestras reflexiones acerca del valor de lo que nos rodea, nuestros ríos, poemas, nuestras flores y nuestros animales y los pintamos sobre las canoas que, como arcas, se vuelven símbolo de preservación.  Ya son muchas las obras realizadas, innumerables barcas que han plasmado la riqueza de muchos lugares de Colombia

En su investigación sobre la cotidianidad colombiana para ORO, ¿qué rasgos de la espiritualidad se destacan? ¿Somos los colombianos, personas espirituales a pesar del conflicto?

La muestra toma el oro como símbolo, pero no el oro como riqueza material. Como pienso que lo entendían o entienden nuestras culturas precolombinas, como una energía vital potente que debe ser respetada. Todo tiene alma, hasta lo que llamamos cosas tienen alma, ese es mi modo de sentir y pensar. Esa forma de ser fue la que me permitió escuchar a las personas que me pedían que les pintara las guaduas, la reina del bambuco o las ballenas y observar a los vendedores ambulantes y ver en ellos personas que deberíamos dignificar y también por eso pude estar atento a las sugerencias de cada persona que se me acercaba. ORO Espíritu Y Naturaleza de un Territorio es un trabajo colectivo y por lo tanto es un trabajo espiritual más que una obra de arte.

¿Cómo es su relación con la espiritualidad y las diferentes manifestaciones del hombre alrededor de la misma?

Todas las religiones tuvieron un momento de conexión  y muchos de sus protagonistas fueron gente muy interesante e iluminada, trato de informarme de sus propuestas y cuadrar mi modo de comportarme. Mis logros son muy pobres pero ahí vamos. Trato de no responder al mal con el mal pero a veces me da miedo o me saca la piedra, trato de no identificarme con mi ego pero tengo ataques de egocentrismo. Trato de desapegarme de las cosas materiales pero es que hay algunas tan bonitas y bien hechas y así…

«Armonía» es el tema de la séptima edición del FIMS Bogotá. ¿Nos podría explicar la relación de la obra con este concepto?

Siempre trato de representar una relación ideal, armoniosa entre el hombre y la naturaleza. La música representada aquí de manera simple y sencilla, en este caso, actúa como elemento de atracción.

¿Nos podría describir el proceso creativo y artístico que lo llevó al resultado final?

La pintura es muy parecida a la música; de hecho todos los procesos creativos son combinaciones de sonidos, colores, acordes, formas o palabras que buscan iluminar sentimientos o pensamientos. En este caso tomé mentalmente un personaje que se asemeja a un habitante de la Sierra Nevada de Santa Marta para representar su  sabiduría y le pedí el favor de que aclarara lo fácil que sería la vida si tuviéramos una relación armoniosa con el agua, el aire, las plantas y los animales. Acto seguido y técnicamente hablando tomé el azul que más me gusta y pinté el fondo. El verde es un color que me compré en París y salió un poco caro, lo que me obligó a tratarlo con cuidado y a hacer hoja por hoja delos árboles en un buen tramo del cuadro, casi me muero. En la escuela de Bellas Artes me alcanzaron a decir cómo se hacían los colores de la piel, por eso me salió como bien. El pelo lo copié de las vírgenes de Murillo pero todavía me falta para que queden a la altura.

¿Cómo es su relación con las músicas espirituales y sagradas del mundo?

El primer contacto se lo debo a unos amigos de mi padre, Isolda y su marido Hernando Caro Mendoza; mi casa sobre todo durante las navidades, vivía llena de música. Tanto que me vi obligado a aprender a tocar flauta, guitarra y a solfear; si no puedes vencer al enemigo únete a él. También ensayé mucho tiempo con una coral, El Mesías de Handel,  pero como no me alcanzó la plata para el frac no pude subir al escenario. En muchas de mis obras  tomo canciones románticas y se las dedico a la naturaleza así dejan de ser cursis y se vuelven himnos sagrados. Por ejemplo tomé «Ne me quite pas» de Jacque Brel y me pinté, joven y bello, arrodillado cantándosela a mi selva tropical húmeda. Soy muy ecléctico y desordenado pero cuando se trata de lo sagrado lo soy todavía más pues hay que ser muy abierto a las posibilidades que ofrece el mundo. A Mozart lo utilizo para adornar mis peticiones a la providencia y me sé algunos bhajans de la India; debo tener un acento terrible.

Una manifestación cultural como el Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá, con su organización y la calidad de su programación, es ORO puro que dignifica la vida de esta ciudad y de nuestro país. Pedro Ruiz

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